Un equinoccio de sangre olvidado
desprendiéndose de tus manos níveas
como agua de alcantarilla en paro respiratorio
intentando respirar en mi hombro donde colgaras tu pezón desértico en flores
donde serás un lienzo
donde las llamadas telefónicas rozan el beso seco
donde tus dedos de alfiler son un péndulo
que oscila
en la frente
EN EL VACIO
serás la agonía con mil mascaras que solo lamerá el polvo del fondo
como un aullido silencioso del asfalto cuando un orgasmo te golpee
como un vientre amortiguando la caída del sol
Son los senos cortados por los perros
con este crucifijo que corta la redención
con estos seis clavos ataremos la boca de cera
y desearemos comerte los dedos para hacer tu mortaja
para acallar el grito de carbón que irrita la entrañas como un sexo mal formado
