Revisaste el mensaje de texto lo
leíste, tu cara se desbordo tus ojos se volvieron un embalse, te sentaste,
sentías que tus testículos volaron como mariposas, estabas sudando más que el
vidrio de la ventana, mirabas el cerro como si no estuviera ahí, la morra te
llamo Shobe Shobee! La niña mira la niña!
Después recordabas cuando jugabas
en la calle del barrio, mirabas atento a las ratas que corrían en las paredes
de adobe, en las vigas de madera, las mirabas como si no estuvieran ahí. Así
querías sentir otra vez al ver el celular, tus manos eran brasas por eso las
lavabas continuamente, las golpeabas con el aire, mirabas sus surcos, y un
abismo que existía antes desapareció.
Te levantaste con un suspiro del sofá
te cubriste la espalda con una camisa, los Nike que te dejo Ricardo, caminabas
sobre la mejilla de una burbuja y cuando la
niña estuvo cerca con tus ojos vacios ibas a decirle algo pero no había nada que decir.
Tocaron la puerta…

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