Cuando los sueños estorban y la ciudad huele a urea
ni siquiera la humedad de los sicarios logra terminar con
esta ciudad
entonces sentiré tu abrazo en mis pulmones aun a pesar de los
calmantes
-la mano me hormiguea-
Hoy glorificare los cielos bendeciré las aceras y la gente
hablara de mi
Mi evangelio
yo soy y seré el redentor de esta violencia
seré el relámpago del océano que cae como la lluvia delgada
y arrebata y limpia
el fango de la oxidiana y las piedras sin valor comercial
Mi boca habla:
“Tu los quebrantaras con vara de hierro
los destrozaras como un vaso de arcilla”
pero será mas que eso
No hay culpables ni impíos
ni los inocentes sueltan jadeos tan eróticos
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